Día de la Independencia y Primera Misa celebrada en el Templo de la Divina Providencia

11-11-2016
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“Hemos esperado este momento durante 225 años”, enfatizó el Cardenal Metropolitano de Varsovia, Kazimierz Nycz, al comienzo de la primera Misa celebrada en el Templo de la Divina Providencia en el Distrito de Wilanow de Varsovia. El 11 de noviembre, Día de la Independencia de Polonia, esta iglesia, cuya construcción los polacos empezaron después de la adopción de la Constitución en 1791, se abrió a los fieles. La construcción de este edificio, destinado a ser un exvoto, fue impedida primero por la partición de Polonia, luego por la Segunda Guerra Mundial y el gobierno comunista.

Al comienzo de la Misa, Card. Kazimierz Nycz agradeció, entre otros, a su predecesor, el fallecido Cardenal Jozef Glemp, quien reinició la construcción del Templo de la Divina Providencia. “¡Qué lástima que no ha vivido hasta ver este día!”, dijo. También expresó su gratitud a todos los que contribuyeron a la construcción y a toda la asamblea.

La Misa fue presidida por el Primado de Polonia, el Arzobispo Wojciech Polak, y el Presidente de la Conferencia Episcopal Polaca, Arzobispo Stanislaw Gądecki, pronunció la homilía. “Podemos agradecer a Dios y a esa generación por la libertad e la independencia que hoy disfrutamos, recordando que para nosotros la libertad es un don, pero al mismo tiempo también una tarea”, subrayó el arzobispo Gądecki en su homilía. Dijo que el templo es un signo de nuestro deseo de alcanzar – por medio de cosas visibles – cosas que no se ven. Además, señaló que la decisión del fallecido cardenal Jozef Glemp de cumplir la promesa del pueblo fue un acto valiente a veces subestimado, porque advirtió al pueblo de no hacer promesas vacías.

El Primado polaco, Arzobispo Wojciech Polak, en su intervención al final de la Misa, dijo que no sólo necesitamos aprender la libertad y recordarla con gratitud, sino también gestionar sabiamente, con creatividad y prudencia, el espacio de nuestra libertad recobrada, usándola de manera responsable, realizándola – como recordaba San Juan Pablo II – a través de la verdad y la bondad. Expresó la esperanza de que la primera Misa en el Templo de la Divina Providencia sea no sólo una expresión de agradecimiento nacional sino que también haga a los polacos cada vez más valientes, responsables y creativos en la configuración del presente y del futuro de su patria”, encarnando el regalo de la libertad pagado por las generaciones pasadas con el precio más alto”.

En la Santa Misa del Día de la Independencia y en la inauguración del Templo de la Divina Providencia tomaron parte el Nuncio Apostólico en Polonia, así como representantes de las máximas autoridades políticas de Polonia, encabezados por el Presidente Andrzej Duda, los Presidentes del Parlamento y del Senado, y el Primer Ministro, Beata Szydło, así como muchos fieles. La celebración de la inauguración del Templo se prolongará hasta el 13 de noviembre.

BP KEP